Sarina
Sarina se sentaba en un trono de caoba
forrado con trozos de satén,
con remates de oro
y un reposapiés de oropel.
Cada día, justo después de la comida,
( justo después del café ),
se reunía con todos sus súbditos
en la sala del trono de caoba
con remates de oro y reposapiés de oropel.
Uno a uno Sarina escuchaba a todos sus súbditos;
los unos con problemas,
los otros tan sólo compartiendo su quehacer.
Y día si, día también, a Sarina se le escapaban sin querer
uno, dos y hasta tres pedetes inodoros, que de princesitas no está bien.
Y cada día los súbditos y Sarina se reían por su incontenible desazón;
pues Sarina: “La princesita pedorreta” cómo por todo el mundo era conocida,
era de todos la más querida y todo el mundo así la nombraba sin ninguna mala intención.


Sarina by Daniel Fuentes is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.
Imagen: ‘Free Pretty Princess Picking Her Nos…’ by Pink Sherbet Photography (via Flickr). CC BY licence.